Jesús jamás se averguenza de sus hermanos



Hermanos de Jesús

Miras hacia adentro y te decepcionas como siempre… tal parece que no tienes nada que te pueda enaltecer.   Te sientes como nadie… como un punto oscuro en un cuadro de colores… como un lienzo blanco en una galería de arte que nadie se detiene un instante en admirar…   un cero a la izquierda del tablero.    Recuerdas los errores garrafales que pudiste cometer… los dolores que causaste sin querer… el pecado recurrente que en tu vida no has podido ni vencer.  Tus recursos no son otra cosa que deudas por doquier…
Te sientes como aquel niño rechazado, nadie te escogió para jugar, estás solo y se han reído de tus frases, sucio y andrajoso de pobreza, con la frente hacia abajo no paras de llorar.
Pero aquel hijo millonario ha llegado caminando hacia ti, te abraza con ternura y las lágrimas te enjuaga con amor…  te lleva a su casa, te presta sus juguetes, te comparte su comida, y al final delante de todos los demás, te dice su hermano sin dudar.  
Jesús el Todopoderoso, te conoce por tu nombre y no le importa tu pobreza.  Para Él resaltas entre todos, y te ama por que sí.  ¡Eres su hermano! y eso nadie jamás lo quitará.  

…Por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, Hebreos 2:11 (2da parte)

 

Cristianofobia en boga



Cristianofobia en boga



Mat 10:22  Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.


Los desvíos de la forma de vida de este siglo, están considerados como pecados por Dios en su Palabra (Romanos 1:27; Levítico 18:22-24; Deuteronomio 22:5).   El homosexualismo, el lesbianismo, el trasvestismo, y los abortos, entre otros, surgen desde la oscuridad de lo prohibido, para salir a la palestra de lo permitido.   Que lo permitan no es un problema tan serio, porque cada quien tiene libre albedrío de hacer lo que bien le da la gana…  si se quieren casar entre ellos, que lo hagan; o si quieren abortar… son responsables de sus actos, aunque asesinos. 


Pero alguien que pone el dedo en la llaga es considerado no grato para cualquiera, y el hecho de señalar la cultura pecaminosa de este mundo nos hace enemigos del mundo.  Es por esto que han puesto su mirada de ira contra nosotros… ya no quieren permitir que llamemos a eso “pecado”…   intentan a toda costa impedirnos mencionar que Dios está en contra de esa forma de vida…  nos llaman “homofóbicos” (aunque no lo seamos) solo por el hecho de ser cristianos, aduciendo que ahora nosotros somos los enfermos…  luchan por tratar de demostrar que Dios no existe, porque es el único ser que tendría poder para castigarlos debido a sus desmanes…   nos odian más y más, escupiendo contra nosotros insultos que nacen desde la rabia más profunda de su corazón…  nos desprecian por el hecho de creer en algo que ellos no pueden ver. Finalmente nos aborrecen porque ha nacido la “cristianofobia” que Jesús había profetizado en Mateo 10:22.


Esto irá de mal en peor, cada cosa prohibitiva se legalizará en todos los países del mundo… pero los cristianos seguirán predicando el arrepentimiento, y nada nos detendrá… nos odiarán aún más tratando de acallarnos…  pero los verdaderos seguidores de Cristo, levantarán sus voces como las olas del mar al golpear la peña…  nos perseguirán tratando de arremeter contra todo aquel que grite la predicación de Juan el Bautista “arrepentíos por que el reino de los cielos se ha acercado”, y por último, cuando ya no puedan destruirnos por medio de las persecuciones, no tendrán otra cosa que matarnos, pero no será por mucho tiempo, porque cuando llegue al colmo la maldad de ellos, cuando las tinieblas cubran la tierra con más fuerza, allí nacerá nuestra luz, iluminaremos en medio de la noche y Cristo desde arriba bajará para terminar con toda esta podredumbre, ¡Alabado sea nuestro Dios!, estamos viendo el principio del fin.

Aprovechando bien el "tiempo"



EL PRECIO DEL TIEMPO

Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos Efesios 5:16.

Alguien dijo que el tiempo es oro… y en verdad, el tiempo es una riqueza que si no se usa sabiamente simplemente se nos escabulle entre las manos.   El tiempo vale tanto pero se gasta en el acto, es una riqueza que solo los sabios saben invertir. 

Cuántos años gastados en la nada, perdidos en miserias, olvidados en el desván de los recuerdos, aprisionados en el sillón de los desperdicios, echados por la borda de la almohada.  Y cuántos años pasarán todavía hasta que nos demos cuenta del valor de los momentos, del precio de los días, el tesoro que vemos esfumarse como agua entre los dedos.  Porque los segundos tienen precio y los momentos son dinero.  

Si cada día fuera una moneda…
Si cada mes pudiera ser un Euro…
Y si cada año sustituyera un fajo de billetes…

Ciertamente hemos sido ganadores de aquella lotería… la lotería de los tiempos.

Pero como es común entre los simples, y como es normal en los indoctos, las loterías de dinero no les duran más que su pericia, pues al momento la tiran en placeres, y la riegan entre mercaderes.

Seamos sabios con el tiempo, invirtamos al futuro, donde el oro ya no vale, y la plata ya no existe… 

Invirtamos nuestro tiempo en el banco celestial, y al final cosecharemos con “tiempo” sin final. 



Desde las arenas movedizas



Desde el fango…


Allí estaba aquel pobre hombre, hundido en las arenas movedizas del pecado, tratando de esforzarse por salir, pero cuanto más intentaba, más se hundía; entre más fuerza ponía más hondo se iba; y mientras más tiempo pasaba, aunque no se moviera, poco a poco se seguía sumergiendo. 
 

Tal vez el alcohol era su dueño, o a lo mejor la lujuria su mejor esclavizante…  lo importante es que su cuerpo poco a poco cedía el mando a sus placeres…  tirado en la esquina de la cuadra, recordaba nada más lo que pudo haber logrado sin caer en ese lodo.
  

La esperanza muere a veces antes que la vida, porque no hay ninguna expectativa en aquel que lo único que sabe es que poco a poco va hundiéndose y que no hay salida a su futuro que aparece escrito en el fondo del estiércol.


Y es que el pecado traga a los indolentes, que nada se esfuerzan por no caer en él y cuando caen en la cuenta de que deben esforzarse, ya es demasiado tarde.  Pueden luchar por salir…  pueden tener toda su intención de levantarse…    tal vez tengan el más grande motivante que ponga un deseo ferviente de encontrar la libertad de aquel lodo cenagoso…  quizá escuchen predicadores de auto estima que les inviten a salir…  pero nada de esto servirá si no hay alguien que extienda su mano desde afuera y tire desde un lugar seguro salvándole la vida.


Pedro alzó su mano y sin oración alguna lo único que dijo fue  “sálvame Señor”, y en medio del fragor de la tormenta Cristo extendió su mano de favor y lo tomó sacándole del fondo.    
Así también cuando en nuestro caminar nos salimos del camino y caemos en el fango, lo único que puede rescatarnos es el don de gran misericordia de aquel que nada y todo espera de nosotros.   Porque en Cristo solamente, la esperanza vive más que la existencia.


Date cuenta que caíste y entonces solamente grita a voz en cuello clamando por auxilio al que puede salvarte de la muerte (Salmo 69:14), y por experiencia te lo digo, Jesús con gran clemencia seguramente te rescatará, esperanza te dará… y será tu salvación.


no saben de qué espíritu son



No saben de qué Espíritu son


Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;  Lucas 9:54-55

A veces queremos que Dios tome la justicia en sus manos, esperando que le pague con mal a los que nos hacen mal, pensamos que merecemos que Dios se vengue de nosotros...  decimos –Tuya es la venganza, así que te lo entrego en tus manos...   hacemos declaraciones tales como –pobres de aquellos que osen tocar a un hijo del Dios altísimo…  nos airamos y esperamos que Dios actúe con nuestra ira y enojo y les consuma en su maldad... citamos la Palabra como queriendo recordársela al Señor diciendo –tu Palabra dice que ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 

Pero en esos días, no entendemos que somos de aquellos que deben poner la otra mejilla… que somos de aquellos que debemos perdonar a los que nos ofenden…  que somos llamados a “paz” (1Corintios 7:15) y que el Espíritu de Dios tiene paciencia para con los que se pierden, esperando que se arrepientan y sean salvos (2Pedro 3:9)…  en esos días, no entendemos de qué Espíritu somos.