Se pierde la salvación?

Se pierde la salvación?

Esta es tal vez la mayor discusión y separación doctrinal de la Iglesia en todos los tiempos.

En lo personal creo que sólo por el hecho de que se intente hacer esta pregunta, significa que es necesario ponerse a cuentas con Dios...

Asimismo también, creo que un cristiano que se siente inseguro de su salvación,claro que puede perder la salvación. Porque por algo lo duda.

Pero por otro lado, si un cristiano se cree salvo, aunque blasfeme contra el Espíritu Santo, solo está buscando un seguro de vida para continuar sus pecados, por lo tanto tampoco tiene segura su supuesta salvación.

Sin embargo, pienso que cuando uno tiene el Espíritu de Dios se arrepiente de su pecado cada vez que es reconvenido y es salvo de seguro.

La idea es que yo no puedo salvar a otros, solamente el Señor Jesucristo... la salvación es personal, por lo tanto no puedo enclaustrar en una doctrina que Define que alguien que yo no conozco cuyo corazón es engañoso es salvo o no lo es, lo único que puedo examinar es si yo tengo el Espíritu de Dios en mi corazón, porque si esto es así verdaderamente soy hijo de Dios y no puede haber discusión.

Nuestros Miedos

Nuestro miedo y la misericordia de Dios

Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean.  Proverbios 10:24

Cuando el miedo te toca, te abraza empujándote a un mundo de mentiras y desconfianza, un mundo irreal donde Dios no puede ayudarte…  un mundo donde algo malo siempre está por suceder.   El miedo te alcanza cuando no lo deseas, empujándote a esperar inminente el desastre.  El miedo nos nubla la esperanza y nos ciega la confianza.

Pero el miedo es natural y vive en nosotros, porque somos frágiles…  es parte de nosotros, porque  sabemos que tarde o temprano  la calamidad tomará ventaja.  Es por esto que Dios te dice muchísimas veces en la Biblia:  "No Temas"

El impío recibirá lo que teme, pero a nosotros, a los que creemos en Dios, nuestros miedos no atraen lo que tememos, porque Dios tiene misericordia de nosotros y la misericordia se gloría contra el juicio (Santiago 2:13). 

Aunque muchas veces las historias de la Biblia solo nos dan idea de lo malo que puede sucedernos.  Ver a un apóstol Pablo encarcelado esperando su fin en el patíbulo, a Juan el Bautista decapitado por el rey cobarde Herodes, a Isaías aserrado en las manos del malo rey Manasés e incluso la misma muerte del Señor Jesús en el madero…  No obstante, estas pruebas estaban escritas en los propósitos divinos de Dios y no eran producto del miedo de sus hijos…  Pablo escribiría muchas de sus cartas en esa cárcel para bendecir a muchas generaciones con esas palabras inspiradas por el Todopoderoso; Juan el bautista cumpliría el propósito de ser el mayor profeta de la historia; Manasés regresaría arrepentido delante del Señor quien le perdonaría y restauraría más adelante y Jesús salvaría a la humanidad derramando hasta la última gota de Su sangre en ese madero.

El miedo no es, entonces, un enemigo de la fe, es solamente un síntoma de nuestra debilidad, porque la fe es un don de Dios y no un producto de apachar nuestros miedos.  La buena noticia es que obviamente la fe poco a poco diluirá nuestros temores, y que es al impío al que le vendrá lo que ha temido, pero al justo, justificado por la sangre preciosa del Señor Jesucristo, y gracias a Su infinita misericordia, recibirá lo que desea.

Por lo tanto, no creas que recibirás lo que tus miedos te gritan al oído, a Dios no le molesta que seas miedoso, al único que le dañan es a tí, pero Él diluirá tu miedo, porque Su misericordia es más grande que nuestros temores.

¡Glorificado sea nuestro misericordioso Dios!



El Resorte del Legalismo

El Resorte...

Desde tiempos muy antiguos el hombre ha intentado con mucho esfuerzo la búsqueda de la santidad por medio de la abnegación, e imposición de reglas, las cuales según el apóstol Pablo, tienen reputación de sabiduría en culto voluntario y duro trato al cuerpo, pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne (Colosenses 2:23), los cuales son como un resorte que entre más se comprimen, más energía liberan.

Es así cómo el legalismo prohíbe el pecado aplastándolo como a un resorte, reprimiendo su energía a tal grado que de un momento a otro explota dentro del corazón engañoso, convirtiendo a sus adeptos en sepulcros blanqueados, cuyo hedor de muerte se encuentra a punto de salir a la superficie, como una bomba de tiempo, fabricando depravados reprimidos, que tarde o temprano se convierten en asesinos psicóticos, violadores y demás. 

Así mismo la hipocresía toma posesión de los reprimidos. El pecado se adueña de los pensamientos, enloqueciendo las decisiones, y aunque por algún tiempo la blancura de la supuesta santidad que les adorna, aparenta cimientos de moralidad, llega un día que su presión es más fuerte que los límites de aquellas paredes blanqueadas, y estas son derribadas súbitamente.  

No obstante...    Dios aborrece el pecado, pero ofrece Su naturaleza (2 Pedro 1:4) para que nosotros también rechacemos la maldad y seamos libres del pecado y así también del círculo del resorte.

Porque más que normas, lo que necesitamos es la naturaleza divina, por lo tanto que nuestros límites sirvan para alejarnos del pecado, para que Dios sea formado en nosotros, porque al pecado no se le enfrenta, se le huye.






El mejor momento

Al mejor momento de los tiempos.

Callado... sumido en el silencio más profundo, nadando en lo mas hondo de los pensamientos... 

Allí... sentado oyendo a las gotas de los cielos hablándome escondidas en el tiempo.

Oportunas como hojas aventadas por el viento.
Es la miel del universo, aquellas notas de colores tan diversos.

Nieve pura que desciende como azúcar de algodón sobre el techo de mi mente.
El reloj de aquellas horas que levantan aún hasta los muertos.

Cantos invisibles con olor a rosas y avellanas, elixir de sabores que deleitan la conciencia.

Tiempos que me niego a que se esfumen entre ríos de narcisos y de espuma.

Dios hablando entre costuras.
El mejor momento de los tiempos.

dioses y gigantes

dioses y gigantes

Los gigantes te amedrentan, te humillan, y destruyen tu autoestima, te retan tal como Goliat al ejército de Dios...  pero los dioses te ofrecen gotas de grandeza, alimentan tu arrogancia, tu orgullo y  sustentan los deseos de tu carne...   los dioses te hacen sentir bien pero los gigantes te desprecian. 

A los gigantes los odias porque son insoportables y no puedes sólo contra ellos, porque son obviamente más grande que tú mismo... a los dioses tú los amas y por eso les permites que se adueñan de tu vida, convirtiéndolos en dueños y señores de tu voluntad.

Cuántos cristianos de hoy en dia se entrenan en la lucha por vencer a sus gigantes, pero jamás entregarían a sus dioses.

Cristianos que como la esposa de Jacob esconden debajo de sus faldas los dioses de sus padres... cristianos que se hacen sordos al mandato de entregar a su Isaac... que tienen otros dioses delante del Señor.

Porque en la guerra tus insoportables enemigos que te aíran y vienen en tu contra solo son en realidad un motivante de tu lucha, un aliciente que te lleva a tratar de derrotarles... pero aquellos enemigos que se ocultan detrás de la amistad supuesta, te drogan con placeres y te vencen poco a poco mostrando tu vergüenza.

Porque es más fácil derrotar a tus gigantes que no tener dioses delante del Señor.   Pues los dioses casi nunca se desean derrotar.

Pero nada hay imposible para Dios... y si ya identificaste esos amores que compiten en tu vida con tu Dios, es hora de dirigir tus fuerzas contra ellos... por cortar ese cordón que te alimenta... dirigir tu guerra contra esos dioses que tenemos delante del Creador.
 

Un mundo "All you can eat"


All you can eat

Te imaginas un restaurante con cientos de manjares "all you can eat", un lugar donde pudieras comer todo lo que se te diera la gana, sin limitantes.
La comida más apetecible sin restricciones...   sin restricción de dietas o dinero...
Allí donde "todo lo que quiera" significa "libertad"  libertad de decisión, libertad sin límites, libertad de satisfacción... libertad de llenarte y sobrepasar hasta la saciedad, aunque sin querer, te hagas daño sin medida.

Así es este mundo de deleites y de cosas deseables...  un mundo donde los placeres invaluables de la carne se encuentran disponibles y eres libre de obtenerlos sin medida.
Un mundo que te ofrece lo que quieras cuando quieras...  un mundo comparable al bufé más deleitoso que tú puedas tan siquiera imaginarte... un mundo "all you can eat"
Un mundo donde todo es permitido, un mundo donde tu imaginación es la única frontera... un mundo donde se te ha dado libertad de hacer lo que bien a ti te pareciera.

Pero sobregirar el placer de la comida puede darte dolores sin medida, consecuencias inimaginables... un poco más de lo que necesitas puede ser glotonería.  Todo me es lícito significa ser libre de pedir lo que tus deseos apetezcan, pero no todo nos conviene... no todo edifica.  Busca siempre lo que te conviene delante de tu Dios, busca que a tí te edifique en la gracia del Señor...  ponle límites a tus caminos y verás que al caminar no es tan difícil de llegar... sé ley a ti mismo con tal de agradar a tu Creador. 

Sobre La Roca

Hacedores

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Mateo 7:24.

El hombre prudente edificó su casa sobre la Roca, porque sabía que algún día vendría inminente la tormenta y la azotaría con toda su furia de devastación... sabía que los problemas vendrían a lo mejor tarde o tal vez temprano...  pero seguramente vendrían contra su vida por lo cual se preparó de antemano para soportar ese sucio vendaval.

Porque ciertamente vinieron los vientos, las lluvias y se acrecentaron los ríos que se ensañaron contra aquella casa, pero ni los vientos, ni las lluvias, ni los ríos desbordados lograron derribarla, aunque pegaron contra ella con todo ímpetu implacable.   

Porque aunque la fortaleza de las columnas de aquella casa para resistir los vientos era espléndida, y la capacidad del techo a soportar las lluvias era impresionante...  la fuerza más poderosa de aquella casa estaba en sus cimientos que se anclaban firmes a la roca... esos cimientos que se hacían uno a la roca inamovible.

Porque todo aquel que se cimienta en la roca que es Cristo, no será movido aunque el enemigo lo presione insistentemente con toda su fuerza y poderío... porque todo aquel que se cimienta en Jesucristo jamás será destruido, porque siempre resurgirá aún más y más fuerte que al principio.

Porque, cimentarse en la roca es amalgamarse con ella... es hacerse uno con Cristo en el Calvario...  porque no se trata solamente de creer en Él, (recordemos que los demonios creen y también le tiemblan)... se trata de oír y hacer las palabras que Él nos dejó plasmadas en las Sagradas Escrituras...  se trata de ser como Él en esta tierra, mostrando amor sin condición... se trata de ser hacedores y no solamente oidores...  porque todo aquel que está cimentado en Cristo, es por naturaleza un hacedor de buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.