Más allá del egoísmo

Más que el amor propio..

Ellos son los que se parecen a Jesús, que aun siendo todavia escarnecido pidió ante el Padre el perdón para sus castigadores.

Hombres del Señor, que supieron amar de tal manera, que ni aún la muerte fue tan fuerte, para apagar esa pasión que les hacía perdonar a su enemigo... hombres que amaron como nadie en sus cabales, hasta dar su propia vida en el intento... hombres valientes que enfrentaron a sus miedos por darse sin medida a sus semejantes.

Hombres que sin siquiera meditarlo antepusieron a su projimo sobre todos sus anhelos y aún tambien su amor propio ... hombres como Pablo que les importaba un cacahuete que fueran hechos anatemas por amor de sus hermanos... esos hombres que aun en nuestros días, Dios anda buscando entre los hombres... hombres que saben lo que significa amar al prójimo aún más fuertemente que a si mismos... que comparten su porción con los hambrientos y le dan cobijo al indigente...
Esos hombres que algún día Jesús en su venida los pondrá a su lado y les dirá por cuanto te diste entero a los que no lo merecían, y amaste sin medida más aún que a tu propia vida, vengan benditos de mi Padre y entrarán al Reino preparado de antemano para ellos.

Que seamos de esos hombres y mujeres seguidores del maestro... que imitando el camino del calvario, podamos dar la vida por aquellos que nos odian... podamos perdonar a los que nos dañan con sus labios... amar a aquellos que nada lo merecen y así sin condiciones ofrecerles la luz del Evangelio.

Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; Romanos 9:3

Cuando en nuestros días, pensamientos psicológicos reclaman culto al amor propio...  Dios nos da el ejemplo con Su Hijo a dar amor que va más allá del egoísmo.


Hermanos mayores


Si no comprendes porqué aquel carcelero y toda su casa fueron salvos sin hacer nada más que creer en Jesús...
Si no logras entender cómo aquellos que pecan y pecan al arrepentirse en el último momento de su vida, tal como aquel ladrón en la cruz, puedan estar con Cristo en el paraíso.
Si sientes injusto todavía que aquellos que trabajaron muchísimo menos que tú, reciban la misma paga...
Si crees que es inaudito que tu hermano menor después de despilfarrar la mitad de la riqueza de tu padre, todavía le hagan fiesta al regresar.
Te estás identificando con el hermano mayor de aquel hombrecillo fatuo y jamás entendrás la gran misericordia del Señor.

La gran misericordia de un Padre que siempre ha estado contigo cada día... la bondad de un amigo que tiene todo para darte...

Jesús sembró su parábola mal llamada "del hijo pródigo" especialmente para los "hermanos mayores", aquellos religiosos que vivían confiando en sí mismos para acceder al Padre... aquellos que jamás entrarían a la fiesta de la salvación porque se sentirían ofendidos del tipo de personas que se acepta en esa fiesta... esa fiesta cuya invitación no tiene nada que ver con los méritos propios, sino con el gran amor de su papá.

Recuerda que en la vida el Señor tu Padre celestial, ha buscado hijos de la nada y abrazado leprosos para darles sanidad, que ha escogido lo peor de lo más vil para exaltarnos a Su lado... que ninguno de nosotros somos dignos de Su gracia.

Si Él cuida de las aves...

Si Dios cuida de las aves...

Los pinzones son aves que tienen distintos picos, de acuerdo a los alimentos que tienen disponibles en el lugar que viven. De esta observación resultó la teoría de la "selección natural" y por consiguiente la teoria de la evolución.
Pero ¿a quién se le ocurre que los genes muten por necesidad y por casualidad al mismo tiempo, sin un creador involucrado en todo esto? cuando es obvio que alguien con la suficiente inteligencia e interés por alimentar a sus criaturas modificó sabiamente su medio de subsistencia... porque Dios cuida de las aves y Él las alimenta (Mateo 6:26)

Las mutacion genética que se origina en la subsistencia de las especies, no es el cimiento de la teoría de la evolución, sino todo lo contrario, es la piedra angular del concepto del cuidado y amor que Dios tiene por sus criaturas, con lo cual nos demuestra que nunca nos dejará solos, y que Él puede cambiar incluso nuestro medio de subsistencia si esto es necesario, para darnos de comer... es la demostración de un creador amoroso y verdaderamente poderoso, que si es capaz de cambiarle un pico a un pequeño pajarito, también lo será cuando sintamos imposible nuestro caminar, abriéndonos caminos donde no los hay.

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?
Mateo 6:26.

Si no se abriera el mar?

...¿y si no se abriera hoy la mar?

Te encuentras atrapado y sin salida. El enemigo te ha rodeado y ves hacia adelante para encontrar que algún milagro abra el mar que te impide escapar como a Moisés...  como al pueblo de Israel.

Pero el cielo sigue quieto y el enemigo pone su espada amenazante sobre tu cuello...

Te quedas esperando que algo aun suceda, observando aquella mar impertinente que se niega a dejarte caminar.

Todo está perdido y nada sucedió como en la Biblia... el fuego nunca descendió, las plagas no cayeron sobre aquellos que te ataron y te esclavizaron, la enfermedad nunca obedeció, y la muerte no se quiso retirar.

¿hasta dónde alcanzaría hoy tu fe?

¿hasta dónde te darías por vencido?

Porque nosotros no creemos en Dios porque haga milagros poderosos...   no creemos en Dios porque pueda hacer morir a tu enemigo en un instante.  Creemos por la fe, y la fe no depende en lo que vemos, pues la fe es aquello que trasciende aún sobre la muerte…  esa fe que te hace confesar como Jesús en el calvario…  esa fe que te hace declarar como Habacuc cuando la higuera no había florecido…  esa fe que te hace asegurar delante de los enemigos, que nunca te inclinarás a sus crueles amenazas, como aquellos tres amigos de Daniel que no cedieron un centímetro aún por ser echados en el fuego, y al contrario por la fe dijeron que Dios era poderoso para darles salvación y que aún si no los hubiera rescatado de las llamas, Él tendría un mejor propósito, y ellos seguirían siendo fieles por que no creían por milagros sino por la fe.

La fe que viene de lo alto, no se basa en que la mar se parta ante de tus manos, sino en Dios el que es eterno y tiene planes poderosos cada día para tí.

 

Escupiendo hacia el cielo

Escupiendo hacia el cielo.

La gente gritaba tan airada, como si aquel hombre les hubiera hecho algún daño inimaginable. Se alegraban de ver aquel que hasta hacía algunas horas caminaba por las calles atrayendo seguidores por doquier; azotado, juzgado y humillado delante los hombres.

Estaban seguros que era un charlatán, y darían hasta sus propias vidas por poner a ese predicador itinerante clavado en el madero.

Les caía como chicle en el cabello escuchar esas palabras que solía declarar por toda la nación, no podían soportar que algunos hasta quisieran ponerlo en el trono a gobernar.

Les hervía el vientre al sólo escuchar hablar de él en cada lugar donde hubiera alguna conversación entre los simples.
Era inaudita aquella fama que le habían otorgado por las plazas, no era posible que que ese mentiroso fuera escuchado atentamente desde la comarca más pequeña, hasta la misma ciudad santa de David.

Pero en realidad no le conocían, simplemente se dejaban llevar por la corriente de la ira... esa ira que nubla los lugares más ilustres de la mente... ni sabían si en verdad era mentiroso y charlatán.

Hoy en día publicarían en sus redes lo mucho que este hombre se oponía ante el imperio, tal vez compartirían en su muro la mentiras difundidas por el resto de líderes que con alguna maña retorcían la verdad, con el fin de ensuciar el testimonio de aquel hombre al predicar, usando la verdad y la mentira para darle veracidad a su pobre acusación. Tal vez harían páginas enteras condenando a aquel pastor, haciendole parecer de mentiroso, de atraer de todos la atención con el fin de pedir los diezmos de aquellos (según ellos) pobres engañados.

La envidia les corroía el corazón (Mateo 27:18), por que ellos querían que les dieran esa misma atención... querían muchos "seguidores" que sobre pasaran a los suyos... querían verse con la fama de aquel que acusaban sin ninguna compasión. Querían el dinero que pensaban el maestro recibía en las ofrendas de los suyos.

Esos fariseos jamás le conocieron... nunca lo investigaron para entender cuál era su mensaje... nunca se interesaron en su vida, no más para sacar algún trapo sucio que pudieran encontrarle... a los suyos vino pero no le recibieron.

No hables de Jesús, si aún no le has conocido en realidad... no hables de una iglesia si jamás te has enterado de su obra en este mundo... No te vuelvas como aquellos envidiosos, investiga sin ningún prejuicio y nada de parcialidad... juzga justo juicio (Juan 7:24) y No te dejes llevar por la envidia y la ira motivada en un corazon competitivo, debido el éxito que se ve en sus muchos seguidores.

Porque escupieron hacia el cielo y aquel de quien ellos mal hablaban, se levantó de entre los muertos, orgullo de Su Padre Celestial, quien un día confesó, este es mi hijo amado en quien yo tengo complacencia, Jesús el Señor de toda creación.







Se pierde la salvación?

Se pierde la salvación?

Esta es tal vez la mayor discusión y separación doctrinal de la Iglesia en todos los tiempos.

En lo personal creo que sólo por el hecho de que se intente hacer esta pregunta, significa que es necesario ponerse a cuentas con Dios...

Asimismo también, creo que un cristiano que se siente inseguro de su salvación,claro que puede perder la salvación. Porque por algo lo duda.

Pero por otro lado, si un cristiano se cree salvo, aunque blasfeme contra el Espíritu Santo, solo está buscando un seguro de vida para continuar sus pecados, por lo tanto tampoco tiene segura su supuesta salvación.

Sin embargo, pienso que cuando uno tiene el Espíritu de Dios se arrepiente de su pecado cada vez que es reconvenido y es salvo de seguro.

La idea es que yo no puedo salvar a otros, solamente el Señor Jesucristo... la salvación es personal, por lo tanto no puedo enclaustrar en una doctrina que Define que alguien que yo no conozco cuyo corazón es engañoso es salvo o no lo es, lo único que puedo examinar es si yo tengo el Espíritu de Dios en mi corazón, porque si esto es así verdaderamente soy hijo de Dios y no puede haber discusión.

Nuestros Miedos

Nuestro miedo y la misericordia de Dios

Lo que el impío teme, eso le vendrá; pero a los justos les será dado lo que desean.  Proverbios 10:24

Cuando el miedo te toca, te abraza empujándote a un mundo de mentiras y desconfianza, un mundo irreal donde Dios no puede ayudarte…  un mundo donde algo malo siempre está por suceder.   El miedo te alcanza cuando no lo deseas, empujándote a esperar inminente el desastre.  El miedo nos nubla la esperanza y nos ciega la confianza.

Pero el miedo es natural y vive en nosotros, porque somos frágiles…  es parte de nosotros, porque  sabemos que tarde o temprano  la calamidad tomará ventaja.  Es por esto que Dios te dice muchísimas veces en la Biblia:  "No Temas"

El impío recibirá lo que teme, pero a nosotros, a los que creemos en Dios, nuestros miedos no atraen lo que tememos, porque Dios tiene misericordia de nosotros y la misericordia se gloría contra el juicio (Santiago 2:13). 

Aunque muchas veces las historias de la Biblia solo nos dan idea de lo malo que puede sucedernos.  Ver a un apóstol Pablo encarcelado esperando su fin en el patíbulo, a Juan el Bautista decapitado por el rey cobarde Herodes, a Isaías aserrado en las manos del malo rey Manasés e incluso la misma muerte del Señor Jesús en el madero…  No obstante, estas pruebas estaban escritas en los propósitos divinos de Dios y no eran producto del miedo de sus hijos…  Pablo escribiría muchas de sus cartas en esa cárcel para bendecir a muchas generaciones con esas palabras inspiradas por el Todopoderoso; Juan el bautista cumpliría el propósito de ser el mayor profeta de la historia; Manasés regresaría arrepentido delante del Señor quien le perdonaría y restauraría más adelante y Jesús salvaría a la humanidad derramando hasta la última gota de Su sangre en ese madero.

El miedo no es, entonces, un enemigo de la fe, es solamente un síntoma de nuestra debilidad, porque la fe es un don de Dios y no un producto de apachar nuestros miedos.  La buena noticia es que obviamente la fe poco a poco diluirá nuestros temores, y que es al impío al que le vendrá lo que ha temido, pero al justo, justificado por la sangre preciosa del Señor Jesucristo, y gracias a Su infinita misericordia, recibirá lo que desea.

Por lo tanto, no creas que recibirás lo que tus miedos te gritan al oído, a Dios no le molesta que seas miedoso, al único que le dañan es a tí, pero Él diluirá tu miedo, porque Su misericordia es más grande que nuestros temores.

¡Glorificado sea nuestro misericordioso Dios!