Carta de un ex-pastor

Cuánto me esforcé para no ver lo que estoy viendo con asombro...
Cuantas noches de desvelos... cuánta lucha espiritual...
Me puse al borde de la noche enfrentando tus demonios con ahínco y esperanza...
Cuántas oraciones e ilusiones se perdieron en intentos infructuosos por mostrarte que la noche es atractiva, pero que nosotros somos de la luz...  cuánto llanto derramado en la alfombra de mi alcoba, donde hablaba de tus grandes aflicciones que sufrías por montones...
Hice míos tus dolores, cargué tus cargas cuanto pude, le di la espalda hasta mis hijos y eso en muchas ocasiones...
Ver tu vida como nunca deseé, me hace arder el alma y me desgarra el sentimiento.
Te has mofado del pecado... te has reido de aquella santidad que antes con amor yo te mostré.  Te dejaste dominar por el aborto, te dejaste absorber por el alcohol, te casaste con la fornicación, y te abrazaste al adulterio.
Pero no creas que he perdido la esperanza...  no me he dado por vencido todavía... tal vez ya no sea tu pastor, pero te estaré llevando en oración.

... y nunca olvides que donde quiera que me busques siempre estarán mis brazos bien abiertos para ti.
 

Amigo de pecadores

Amigo de pecadores

Les presento a mi amigo...


El más dulce que cualquiera pueda conseguir...  con él tenemos lo mejor de las conversaciones... nos contamos cada cosa y cada plan... es, y lo digo sin dudarlo, mi mejor confidente de emociones.

Juntos, siempre caminamos hacia el frente... compañero de andanzas y aventuras... se llama Jesús.  Por naturaleza es muy rico y poderoso, y aún así se pone a mi nivel... y a pesar de mí, me sigue amando sin ninguna condición...  me abraza cuando más lo necesito...  lo dio todo incluso cuando nadie daban un centavo por mi causa.


No escatimó su propia vida para darme salvación... a mí, que lo pude haber vendido sin pensarlo... a mí, que no tengo nada que ofrecerle, ni mucho menos para darle... a mí, que soy lo peor de la más vil, hipócrita y malvado, orgulloso y descarado... a mí, que soy un triste pecador.

El amigo que me tiende su mano cada día y cuando caigo me levanta una y otra vez... el que bien ha sido fiel y me acepta como soy...  no tiene miramientos en darme un fuerte abrazo... es fiel conmigo como nadie... Él es santo y yo al contrario... el es justo y yo torcido... Él es rico y yo un mendigo...  y aún así sigue siendo mi dulce y gran amigo...  mi mejor amigo.
¡El amigo de pecadores!

Él está dispuesto a ofrecerte su amistad, si te interesa y cumples con los requisitos de ser un impío y pecador, solo dícelo y él con gusto te recibirá.  


Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. (Lucas 7:34)





Lo dices por ti mismo?

Lo dices por ti mismo?

Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
Juan 18:34


Pedro supo que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, después de tres años de conocerle, vivir con Él, conversar con Él cada día, ser su compañero y su amigo...  el Espíritu de Dios se lo reveló hasta entonces, pero Pilato solo podía preguntarse si verdaderamente lo era, sin entender lo que eso significaba... no le conocía para nada... solo había oído hablar de él.   Sabía quién decían que era, pero no lo creía... lo sabía, pero no por experiencia propia. 

¿porqué dices que Jesús es el Cristo?  tal vez porque te vendieron la idea en la iglesia a la que asistes...  o porque te tocó la suerte de nacer en un país que se dice "cristiano" donde nadie dice lo contrario...  posiblemente porque te convencieron de que así era... quizás lo dices porque tus padres lo dicen o porque el pastor lo declara constantemente desde el púlpito... Acaso lo crees porque quieres tener una religión en la vida donde se tengan normas morales, porque tus padres así te lo decían... o porque has escogido ser cristiano y eso es todo...

Pero, ¿solo lo sabes o verdaderamente lo crees por experiencia?   ¿Lo has oído de oídas o lo conoces por relación?
¿Has oído de su majestad y autoridad o le conoces a Él en persona? ¿has visto su gloria y poder o solo te lo han contado? ¿has experimentado el  perdón y la misericordia de Dios o simplemente te han enseñado que levantando tu mano te has convertido en su hijo? ¿has vivido la intimidad con Él o sencillamente lo conoces como un Dios de congregación e iglesia?  ¿has sentido su presencia o solamente has experimentado sensaciones provocadas por la música?
¿Dices que Jesús es el Cristo por ti mismo o quizás otros son los que te lo han dicho?

Jesús es verdaderamente el Cristo, y eso debe ser una revelación personal, una seguridad en tu corazón, una convicción que nace de conocerle.   ¡Conoce a Jesús y lo creerás!

¿y ustedes quién dicen que soy yo? (Mateo 16:15)




Para colmo de males

Agua en el desierto

…Y para colmo de males  ¡el agua es amarga!

Éxodo 15:22-23  E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.

Siempre llegan esos días en que parece que Dios te ha abandonado…  esos días en que cruzas los desiertos más intensos de tu vida, la provisión se esfuma en tu bolsillo, el cansancio y la impotencia por aquella gran sequía te succiona el alma y desanima…  esos días de la sed más aguda que has tenido, donde el sol abrazador evapora cada gota de tus fuerzas…  ese día en que piensas que todo cambiará, que el desierto pronto acabará y miras el agua a lo lejos de tu senda,  un lago que ilusiona, una poza que te hace pensar que es la respuesta de tus oraciones, la respuesta a tus necesidades, deseando sumergirte en sus aguas y saciar aquella sed que te atormenta…  no obstante te das cuenta que solo eran quimeras… puras ilusiones, porque para colmo de los males ¡el agua es amarga!    Tu decepción es evidente, los pensamientos te defraudan y tu fe se desmorona…  llegas a quejarte de tu suerte, piensas que en el cielo alguien se está burlando de tu triste desventura.   

Pero todo lo contrario a lo que ves en evidencia, hay alguien que está llevándote hasta allí para ayudarte… que te mueve hasta esas situaciones porque tiene algo para darte… alguien que puede cambiar las peores escenarios… alguien que puso esa poza en tu camino para bien, para demostrarte que siempre está contigo, para alimentar tu fe y no para destruirla, para darte agua en el desierto… alguien que te ha llevado donde encuentres lo imposible, para mostrarte lo increíble… alguien que cambiará esa amargura en la mejor de las dulzuras; el Todopoderoso, El mismo Dios de ayer, hoy y por los siglos. Ese Dios que prometió que NUNCA te abandonará.
  

El mensaje de Jesús

Más que en un mensajero conviértete en el mensaje de Jesús

El mensaje de Jesús fue más allá de confrontaciones con los fariseos, más allá de frases célebres, de enseñanzas, de parábolas, de doctrina y de clases magistrales...  El mensaje de Jesús fue más allá de hacer milagros, muertos resucitados, sanar enfermos, limpiar leprosos, y demostrar un poder inigualable... fue más allá de dictar palabras como quien tiene autoridad... El mensaje de Jesús fue más allá del camino de la obediencia al Padre... fue muchísimo más allá, hasta llegar al camino del Gólgota, El Camino Del amor supremo... el amor incondicional...
 el amor más pasional... El amor más grande que haya existido en la historia de la humanidad... ese amor que le llevó hasta la muerte más intensa y dolorosa...  ese amor que habló más que cualquier palabra que se haya dicho o inventado jamás.

El mensaje de Jesús fue "amor"...  amor en carne viva... amor del bueno... amor del verdadero...  El que nunca acaba... El que se entrega entero... El que no mira condiciones, ni se detiene ante el peor de los obstáculos...  ese amor que se plasmó en aquel madero.

Ahora... nos toca a nosotros nuestra parte del mensaje de Jesús...  pero más que un mensajero, seamos el mensaje.

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
1 Juan 4:16

Lo importante

El apóstol Pablo no hizo todo lo que hizo porque quería ser "importante", hizo lo que hizo porque era importante para Dios y eso lo hizo a él "importante" delante de muchos.

No te esfuerces por ser alguien en esta tierra y que digan grandes cosas de tí... no propongas en tu corazón luchar por obtener la gloria de este mundo... no pongas tus fuerzas en conseguir la fama...  no sueñes el sueño de los grandes...  vive para Cristo, porque eso es todo en la vida, pon todo tu corazón en lo que Él quiere que tú hagas y "hazlo" como lo más importante de la historia y seguramente sin darte cuenta estarás haciéndote importante, pero en el reino de los cielos.

Filipenses 1:10 PDT. para que distingan lo que es realmente importante de lo que no lo es. Así ustedes estarán limpios y sin falta el día en que Cristo vuelva

de oídas

De oídas..

De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Job 42:5  

Ese hombre que había pasado por fuego y que había recibido un ataque directo del enemigo en su carne… aquel que en un instante lo había perdido todo, pero en un gesto de valentía y apremio, simplemente se inclinó ante su Dios y le adoró… ese valiente que pudo arrodillarse en la peor de las tormentas y no solo para pedir una solución… ese varón que pudo soportar el peso más intenso sobre su alma, declarando que el Señor se lo había dado todo y tenía el derecho de quitarlo… Ese hombre de fe, bien sabía, que Dios tenía todo el control.   Él sabía que Dios estaba con Él, que al final saldría purificado como el oro (Job 23:10), y que siempre tenía un propósito para todo (Job 1.22).  

Sin embargo, cuando Dios le habló finalmente, simplemente le mostró Su gloria y poder… se presentó reprendiéndole por no entender de Su grandeza… le humilló mostrando su falta de conocimiento acerca del Señor… nunca le explicó por qué había permitido que el enemigo le tocara, nunca le explicó qué haría de su vida en el futuro, no le dio palabras de aliento a su debilidad, ni le arrulló entre sus brazos…  pero Job entendió algo mejor; entendió que de oídas le había oído y que no lo conocía en realidad.  Porque la fe no se alimenta con palabras de aliento, se  alimenta con el conocimiento del Señor, que es el autor y consumador de la fe.  Job, Simplemente al escuchar cómo era su Señor; entonces entendió, no la razón de su tormento, ni el propósito de su pérdida… sino lo grande de Su Dios, lo eterno que Él era y la soberanía del gran Rey.

Cuando vengan los problemas, las tormentas y el dolor… cuando te alcancen las dolencias, los conflictos y aflicción… Cuando en medio de las pruebas todavía te preguntes el ¿por qué?...  la única respuesta es porque aún solo de oídas has oído hablar de tu Señor.  
Cuando conozcas la grandeza de tu Dios, no preguntarás el porqué de esas penas… no dudarás de la razón.

Solamente conoce la grandeza de tu Dios, entra en Su presencia y observa sus virtudes, escucha Sus palabras, y mira su poder; entonces como Job tus ojos se abrirán y un poquito más le conocerás, y verdaderamente le entenderás (Jeremías 9:24).