La desgracia de Betsabé



Betsabé

¿Cuántas veces  pudiste haber soñado, con esto que en un instante te ha pasado?
Aquello que ni en las peores pesadillas, una mujer podría haber imaginado
Tu historia de amor quedó en el fango, tu amado esposo, aquel que un día te había conquistado llevándote a creer en el amor, ha sido asesinado por el hombre que aprovechándose del poder y su realeza, sin compasión te ha ultrajado.
Aquel hijo que soñabas tener con el hombre de tu juventud
Nunca pudo ser una realidad, y para añadir dolor a tu tristeza
De aquel abuso, concebiste un cruel testigo de la miel mezclada con la hiel.
Y para acabar con la amargura, aquello que una madre nunca desearía, aquello que una madre jamás debería soportar… la vida de ese hijo, poco a poco se ha perdido en tu regazo...  se ha esfumado en tus brazos.

Y es que a veces todo puede suceder…
A veces todas las desgracias se ensañan contra uno sin un previo avisar… sin tan solo una señal….
De junto vienen con todo a destruirnos; robándose la gloria… llevándose la vida… robándose tus fuerzas… llevándose tu paz.
A veces pierdes todo en un instante y solo aquellos de más fuerzas lo pueden soportar…
Pero TODO… absolutamente todo un día pasará.
Y ten seguridad, que nada en esta vida así se quedará
Él es Dios y con misericordia lo retribuirá.
Porque a los que le aman, tarde o temprano para bien, todo les vendrá (Romanos 8:28).

No sabes el futuro promisorio que el Padre eterno ha preparado para ti.
Aún no te has dado cuenta que eres escogida para bien…
Que con todo esto, algo bueno en verdad sucederá.
Que el Señor tu llanto enjugará y que al final de todo tú sonreirás.
El Señor un hijo te dará y aquel sueño al fin será una realidad.
Serás madre del más grande y sabio rey que el mundo jamás conocerá.
Y lo que es aún mejor… a la real genealogía del Señor, añadida tú serás.  




La luna de sangre

La Luna roja:

La luna se torna roja durante los eclipses lunares, debido a que los rayos solares son bloqueados por la tierra, y el fenómeno es similar al atardecer de cada día.
En la página de la Nasa, pueden observar que éste fenómeno ocurre periódicamente toda la vida, no solo ahora.


Creemos que Dios enviará señales y prodigios en el cielo (Joel 2:30) antes del día grande del Señor, pero serán fuera de lo normal, ya que para ser un prodigio del Señor debe ser algo milagroso y obvio, y una luna que se ve roja debido a un eclipse es muy normal (ver calendario de eclipses lunares de la Nasa http://eclipse.gsfc.nasa.gov/lunar.html). 

Por lo tanto, para que se cumpla la profecía de la luna teñida en sangre, tiene que ser algo que se salga de lo común, será un milagro, ¡una verdadera señal!

Hermanos no pasemos como ignorantes delante del mundo, motivados por la emoción.
Saludos a todos.



Dia de las madres

Dia de  la madre…


Este día el mundo recuerda a las madrecitas

Recuerdan esos días en los que llevados de la mano, se sentían seguros a su sombra
Aquellos tiempos en que aunque no se dieron cuenta, fueron sostenidos en sus fuerzas
Esa época de oro, donde ellas lo eran todo, para todo.
Recuerdan sus caricias, el tiempo compartido, el abecedario que metieron a la fuerza en sus cabezas y hasta los zapatos voladores dirigidos hacia ellos, desde la pobre y aturdida lideresa.
Esa mujer que sonó sus narices y curó sus cicatrices... esa mujer que les tuvo entre su vientre, gastando de su calcio y perdiendo hasta los dientes.
Recuerdan ese amor que se asemeja al del Señor, ese amor que no tiene parangón.

Pero un día nunca es suficiente…  no te dejes llevar por la corriente.
No te esperes hasta el día de la madre para honrarla y también acariciarla
Aprovecha cada día que la tienes en tu vida.  No la dejes de llamar para decirle que le amas.
Ella fue madre cada día sin medida,  sé también su hijo todo el tiempo que le resta en esta vida.
Que cada día sea el día de la madre para ella, sin dejarte llevar por mercaderes y avaros comerciantes que intentan venderte lo que ellos quieren.





La parte buena de todo



La parte buena…


Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.  Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Lucas 10:41-42

Qué molesta estaba Marta porque María haraganeaba cuando ella trabajaba…  era el colmo de la pereza que no se dignara en atender a los invitados, ¡era cuestión de “responsabilidad”!   

Sin embargo, hay ocasiones que aquello que parece pereza o haraganería, está conforme a la voluntad de Dios para nuestras vidas y hay momentos en que la responsabilidad y diligencia, se oponen totalmente a sus deseos.   Para todo hay tiempo, dijo el sabio Salomón… hay tiempo de descansar de tus tareas diarias, tiempo de dejar a un lado las responsabilidades, tiempo de sentarnos a los pies de Jesús, tiempo de recostarnos en las faldas del Maestro… y ese tiempo es la buena parte de todo.

Porque no hay lugar más importante, no hay mejor sitio donde podamos estar, no hay tiempo que tenga más valor que este, no hay momento tal como aquel cuando descansamos en Su regazo.

Podremos ser las personas más responsables y sentarnos con los reyes y los poderosos de este mundo… podemos ser más hacendosos que cualquiera, teniendo impecable nuestras casas y lugares de trabajo… podremos ser diligentes como nadie, trabajando de sol a sol los 365 días de la semana y por ello ser ascendidos en nuestros puestos de trabajo, tener éxito en los negocios y todo aquello que emprendamos, pero si no tomamos tiempo para hacer lo que verdaderamente es importante, de nada nos sirve.

Jesús dijo: sólo una cosa es necesaria: y esta es descansar a Sus pies.





al que más se le perdona, más ama



Al que más se le perdona...


Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama Lucas 7:47 

En el mundo hay muchas personas que tal vez no hayan llegado a ser adúlteras, prostitutas o asesinas simplemente porque no tuvieron el valor de hacerlo.  Pero aunque nunca llegaron a consumar su maldad, el pecado nació en su corazón por medio del odio, el rencor, la envidia, la avaricia, y la lujuria. El problema es que a falta de consecuencias dolorosas, viven con la conciencia tranquila y nunca podrán amar al Salvador, pues no han tenido la oportunidad de conocer en carne propia ese momento en el cuál se está a punto de ser echado en el fuego eterno y de pronto como por obra de milagro llega oportunamente el Redentor y con un gesto maravilloso extiende su mano de misericordia y le rescata en el mismísimo momento cuando ya se estaba consumiendo entre las llamas.

Para ser perdonados, debemos arrepentirnos… pero para arrepentirnos, debemos haber entrado en ese momento en que la tristeza te retuerce el alma, las llamas del infierno te consumen y te llama a lamentar la maldad de tu corazón, haciéndote sentir culpable hasta clamar por el perdón…  ese momento en el que aquella mujer no paraba de llorar lavando los pies de su Señor… ese momento en el que pudo conocer la misericordia del buen Dios, conocer la libertad de aquella situación, sintiéndose agradecida a tal punto de lavarle los pies con las gotas de su llanto y usar de toalla sus cabellos.

Porque al que se le saca de las llamas del infierno, jamás dejará de agradecer… al que se le perdona en el momento de conocer de su sentencia, jamás dejará de amar a aquel que le ha dado salvación.  

¿Cuánto amamos al Señor?
¿Cuán agradecidos estamos de su eterna salvación?

Entre más nos reconozcamos pecadores, más aprenderemos de cuánta misericordia usó para nosotros el Señor, y más amaremos al precioso Redentor de nuestras vidas.  






Jesús tomó tu lugar

Jesús tomó mi lugar

recordando por estos días aquello que escribí hace algún tiempo acerca de Barrabás y su liberación
Él tomó tu lugar

Era la madrugada de aquel extraño día…  el frío calaba hasta los huesos, la oscuridad aún se posaba en aquel sitio, aunque en realidad era poca la luz que allí entraba al llegar la mañana, pues un pequeño halo se colaba por una rendija milimétrica de la puerta de hierro forjado de aquella asquerosa celda.
Hacía varias semanas que le habían atrapado, y todavía se condenaba por haber estado aquel día en ese mercado sin cuidarse la retaguardia. Ser un rebelde le había cobrado caro la factura, porque ahora solamente le restaba esperar el día de su ejecución.  Cada mañana que aquel destello de luz volvía a aparecer por aquella diminuta rendija de la puerta, el miedo de morir volvía a sus pensamientos, su corazón empezaba a palpitar su nerviosismo, y su respiración se entrecortaba al ritmo de su desazón.  A veces recordaba aquellos hombres que sin vacilar había mandado al otro mundo… era algo que no podía quitarse de la mente, aquellos rostros volvían y volvían como imágenes claras de gente que tal vez –pensaba él –tenían hijos que él había dejado en la orfandad… no podía comprender cómo él siendo tan fuerte, ahora se dejara traicionar por esos pensamientos. 
Pero en realidad lo merezco –se decía a cada instante –volviendo a recordar aquellos hombres y sus rostros. 
Nunca pensé que este fuera mi final, tal vez… si pudiera comenzar de nuevo… o si alguien me diera otra oportunidad… pero…  ya no hay vuelta atrás –cavilaba rozando con sus dedos su cabeza mientras la movía como péndulo –he sido un ladrón, estafador, mentiroso y asesino… eso es todo.
Unos pasos a lo lejos, se oyen súbitamente –no es hora de comer –pensó, mientras el corazón se le aceleraba de improviso… ¿era posible que hubiera llegado su hora?  …La muerte más infame inventada por el hombre, le esperaba allá en el monte.  Su vida pasó como película en su mente, desde el recuerdo más lejano hasta el presente… hoy era el día de su muerte.
Es cuando vemos que la llama de la vida se extingue en un momento, cuando ya no hay más que un corto aliento y que el corazón sabe que no hay más tiempo… cuando abrimos nuestros ojos de momento y nos damos cuenta que somos hábiles en desperdiciar el tiempo.  ¿Qué somos? ...un solo soplo… un suspiro en el viento… y vemos la importancia del instante como un urgente sentimiento.
¡Barrabás! ¡Barrabás!  Chilló una horrible voz desde el corredor de aquella mazmorra…  ¡Barrabás! ¡Barrabás!  Insistió de nuevo, acrecentando la inquietud de aquel hombre de alma y vestido harapiento. 

Barrabás se levantó de aquel asqueroso piso preparándose lentamente al infortunio.  Las llaves cascabelearon al ritmo del pulso de aquel hombre; la puerta chirrió… de pronto un destello de luz cegó sus ojos, la silueta de un hombre se acercó hacia él balbuceando algo incomprensible.  
¡Barrabás! –dijo nuevamente aquel soldado –no lo vas a creer –se calló por un momento como preparándose para hablar, mientras Barrabás se imaginaba las palabras que vendrían en seguida.
¿Recuerdas a Jesús el nazareno? …el preso de al lado…aquel que trajeron hoy por la madrugada      –esperó otro momento como para tomar aire y hablar y dijo –ÉL TOMÓ TU LUGAR.
Tu cruz ya estaba preparada, diseñada especialmente para ti …hoy dentro de un momento ibas a ser crucificado, tu muerte estaba decidida… pero algo sucedió …algo incomprensible, inaudito …ese hombre simplemente llegó listo para ir en tu lugar …no se defendió …solamente… –calló por un momento tragando saliva, como si hubiera recapacitado en aquello que estaba diciendo –solamente… Él TOMÓ TU LUGAR… Él… TOMÓ… TU LUGAR.